Greene no deja nada al azar; también clasifica a los "seductos" o víctimas. Argumenta que nadie es seducido contra su voluntad; la seducción es un proceso de llenar un vacío. El libro identifica tipos como el Buscador de Almas (busca trascendencia), el Perdedor (busca emoción), el Sultán Aburrido (busca novedad) o el Flor Marchita (busca validación).
Para Greene, la seducción no es meramente sexual. Es una herramienta de persuasión universal aplicable a la política, las ventas, el arte y la conquista amorosa. La tesis central del libro es que la seducción es un juego psicológico que aprovecha las debilidades del objetivo. El seductor no impone su voluntad, sino que crea un ambiente donde la víctima quiere rendirse.
Esta parte es un manual práctico dividido en cuatro fases para desarmar psicológicamente al objetivo: Separación (Atraer):